El reino de Dios está presente en
Jesucristo
En la parábola de la semilla de mostaza,
Jesús mostró el modesto comienzo del reino de Dios y su crecimiento. En la
parábola de la levadura, dejó en claro que al final Cristo prevalecerá sobre
todo (Mt. 13:31-33).
En la parábola del tesoro escondido en el
campo y en la parábola de la perla de gran precio se muestra al hombre que
reconoce la riqueza escondida en Cristo y aprovecha la posibilidad que se le
ofrece de tomar parte en el reino de Dios (Mt. 13:44-46).
En este reino de Dios, el “reino de los
cielos que se ha acercado", Dios se manifiesta como el Padre celestial
lleno de amor. Así, las parábolas de la oveja perdida, de la moneda perdida y
del hijo pródigo (Lc. 15:4-32) muestran la voluntad de reconciliación y el amor
de Dios hacia el pecador. El Señor invita a todos sin acepción de personas,
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